Archivo mensual: enero 2010

Análisi del libro No pienses en un elefante. George Lakoff


Laura Gómez Lausín

¿Es posible que no sólo los ricos votasen a George W. Bush para que fuera su presidente? ¿Cómo puede ser que ganara una vez más las elecciones después de iniciar una guerra sin sentido? ¿El lenguaje que utilizó el partido republicano tuvo algo que ver?

La respuesta a estas preguntas la tiene el catedrático de Ciencia Cognitiva y Lingüística en la Universidad de Berkeley, George Lakoff, que ha teorizado sobre el tema en el libro No pienses en un elefante (símbolo de los republicanos) que trata el lenguaje y el debate político de Estados Unidos.

La frustración política que le causaba la estrategia del partido demócrata en USA le llevó a teorizar el por qué de la situación aventajada de los republicanos. No es que haya descubierto la fuente de la sabiduría pero se ha ganado el respeto, la admiración y la credibilidad de los republicanos estadounidenses y de los politólogos y asesores que van a remolque del país más avanzado en estrategias políticas y publicitarias. Gracias a este libro, a modo de resumen, y a Moral Politics: How Liberals and Conservatives Think (Política Moral: Cómo piensan los liberales y los conservadores) ha conseguido que multimillonarios influyentes financien la institución Rockridge Institute (centro educativo y de investigación progresista que prepara a los candidatos y a agentes de campañas políticas del partido Demócrata).

Su idea es simple. La ciencia cognitiva ha establecido que pensamos en términos de marcos mentales y metáforas. En palabras de Lakoff: “los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo; todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos requieren un nuevo lenguaje”. Así pues, “el cambio de marco es cambio social”.

Éstos marcos mentales, llamados frames, están en lo que los expertos llaman nuestro inconsciente cognitivo, es decir, estructuras de nuestro cerebro a las que no podemos acceder de manera consciente, pero que conocemos por sus consecuencias, véase, nuestro modo de razonar y lo que cada uno entendemos como sentido común.

Lo que ocurre es que cuándo la información que recibimos no se conforma a nuestros marcos establecidos la desechamos e ignoramos. No podemos asumirla porque no cuadra con nuestro marco mental. Por el contrario, si la información cuaja con nuestro marco mental, ese dato se convierte en un argumento asumido y utilizable en contra del adversario político.

Por ejemplo, se apoyó la ofensiva de Bush porque se le situó como a un protector del mal, en contra de las amenazas y peligros que acechaban a América en esa época. En consecuencia, la información que llegó a los estadounidenses sobre la inconexión entre Al Qaeda y Sadam Hussein o la inexistencia de armas de destrucción masiva, no penetró en el consciente de los norteamericanos, porque su marco establecido era otro.

Esto ocurrió así por la dualidad entre el padre estricto y el padre protector. La familia conservadora y, por tanto, republicana tiene a un padre estricto que “cree en la necesidad y el valor de la autoridad, que es capaz de enseñar a sus hijos a disciplinarse y a luchar en un mundo competitivo en el que triunfarán si son fuertes, afirmativos y disciplinados”. Por ello, el gran logro de la estrategia de los republicanos ha sido estructurar los asuntos políticos en torno a estos valores básicos y profundamente asentados en la mentalidad de gran parte de los ciudadanos americanos.

Por contra, el padre protector, progresista y demócrata, cree que la educación de la prole es una tarea conjunta entre el padre y la madre, y que ambos deben comprender y apoyar a sus hijos, escucharles, darles libertad, y confianza en los demás, para que cooperen con sus semejantes.

Los republicanos más conservadores han conseguido activar éste marco en una gran parte de la población porque han dedicado inversión y tiempo en la investigación, educación y repetición de ideas conservadoras, para que, penetraran en la población y que éstos acabaran comulgando con esas ideas por iniciativa propia.

Financiaron con enormes fortunas fundaciones y programas de investigación, los llamados Think tanks. Reclutaron universitarios, publicistas, periodistas, escritores y especialistas en la imagen, y poco a poco, fueron perfeccionando su lenguaje y su temática. Así pues, la gran mayoría sigue viendo que los impuestos son una carga y no una reinversión en la sociedad, y que, el matrimonio homosexual es un ataque en contra del sacramento asumido por muchos devotos.

Además, según Lakoff: “La derecha está forzando a la izquierda a gastar más dinero privado en cosas que el gobierno debería financiar”. La izquierda se preocupa por temas de desempleo, sanidad y mejora de la forma de vida de la población en general. Si el gobierno conservador no invierte en ayudas sociales la izquierda gasta su presupuesto privado en crear fundaciones que ayuden a la sociedad, mientras, los conservadores reinvierten en sus propias estrategias que repercutirán a que permanezcan en el poder.

En este punto podemos señalar otra afirmación de Lakoff, y es que, asegura, apoyándose en estudios electorales, que la mayoría de los votantes no vota por sus intereses sino en función de con qué candidato se identifica (hablamos de candidato porque en USA las elecciones son presidencialistas).

Y dice, los ciudadanos votan “según su identidad, sobre la base de quiénes son, de qué valores tienen y a quién y a qué admiran”. Es decir, que los estereotipos ya sean culturales o morales enmarcan el voto. Provocan que el electorado sienta afinidad o rechazo por un candidato según sus prejuicios.

No pretendo llevar a un equivoco con esta afirmación, y es que, no se puede reducir todo a una manipulación lingüística. Como dice Lakoff, lo más importante son las ideas y cómo se relacionan con los marcos mentales, porque, “cuando los marcos están ahí, las ideas surgen inmediatamente”.

A pesar de que hay dos modelos diferenciados, el de padre protector y el de padre progresista, todos tenemos un poco de ambos y, por eso, también existen los que podríamos denominar indefinidos. Por tanto, la clave es saber cómo activar los valores que nos interesan para movilizar a éste sector de la población. Cómo hacer que la solidaridad (un valor progresista) quede por encima del individualismo (un valor conservador) o que el deseo de paz sea más fuerte que el miedo. No se puede reducir la política a imágenes para captar la atención y los sentimientos del electorado, y sobre todo, no se puede cambiar a centro, aunque sea ligeramente, porque en unas encuestas la opinión favorable sea próxima al conservadurismo.

Los puntos citados, son puntos débiles de los progresistas. Como los demócratas no han impuesto el marco mental predominante van a remolque de los neoconservadores (neocon) e intentan modular sus estrategias según la opinión pública. Algo que nunca han hecho los neocon. Ellos afirman claramente sus valores, declaran abiertamente lo que son y lo que quieren y con esta claridad de principios articulan sus estrategias de comunicación y convencen a los ciudadanos.

Su fórmula de afirmar claramente los valores republicanos-conservadores y encontrar un lenguaje propio con que hacerlo les lleva a la victoria de las elecciones y les proporciona el poder del país más influyente, todavía, en el siglo XXI.

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La saga Crepúsculo


Laura Gómez Lausín

A los amantes del género fantástico vampírico les habrá sorprendido La saga Crepúsculo notablemente puesto que no es fiel a ninguna creencia vampírica establecida en el mundo de la ficción. Es más, rompe con los estereotipos más exhaustivos pero también con el mayor, los vampiro pueden ver la luz del sol y además su piel brilla cuál diamante.

En definitiva, la película más taquillera dirigida por Catherine Hardwicke es un fenómeno teenager del siglo XII en toda regla, y los vampiros son un reclamo más que nunca disgusta en taquilla. Es más, nunca falla entre los adolescentes, tan angustiados por lo mundano y cotidiano que buscan y anhelan tanto a esos seres que les puedan evadir de la monotonía.

La figura de éste ser sobrenatural, criado en los años en los que los valores y la lealtad tenían sentido, es muy atractivo para las féminas de todas las generaciones, puesto que, las hace sentir com a unas damas a través de la pantalla, así como, conquistadas por un ser aparentemente fuera de su alcance. La elección de la actriz Kristen Stewart, que interpreta a una chica de los más común, es clave, ya que, es el prototipo con el que se pueden identificar numerosas jóvenes. Ahí está el punto de inflexión, eso es lo que convierte a ésta película en algo más cercano y real para el espectador.

Lo más interesante es cómo la directora capta la angustia del amor adolescente. Con ello logra transmitir la realidad de un amor inalcanzable, inexperto y lleno de preguntas sin resolver que tantos jóvenes comparten. Éste fenómeno tan propio de la revista Superpop es mucho más atractivo que resaltar la diferencia entre especies y la marginación social que se produce. Elementos que se convierten en esenciales para crear ese aura de misterio alrededor de los vampiros.

Un aura de misterio que provoca un distanciamiento, a modo de mitificación por parte de la joven, que se siente atraída por Eduard, personaje interpretado por Robert Pattinson. Ese cóctel de misterio y mito provocan un amor ingenuo, honesto y, sobre todo, abstracto. Que es incapaz de ser relacionado con un acto carnal. Un amor casto, tan sólo comparable con otro fenómeno americano como High School Musical, santo de devoción de numerosos progenitores.

Parece que al cine teen le gusta conservar los valores tradicionales. Y siguiendo a lo que manda la tradición se presenta la segunda película de La saga Crepúsculo: Luna nueva con un triángulo amoroso que lejos de crear un argumento sólido con buenas escenas de acción hollywoodiense permanece en stand by y continúa con declaraciones de amor melosas y con la trifulca entre los machos de la manada por la ingenua e indefensa hembra.

En realidad no aporta nada nuevo ésta segunda parte a la historia principal, tan solo un torso moldeado del hombre lobo que primero quita el hipo pero después pasa a ser parte del atrezzo durante todo el resto de la película. Sigue triunfando el amor eterno que se juran Eduard y Ella en el primer filme, un amor inseparable y loco como bien se demuestra, ya que, ella está dispuesta a hacer verdaderas locuras por verle aparecer.

Ese anhelo constante de la joven es lo que permite alargar la película y que sucedan acontecimientos colaterales que recreen una posible alternativa al vampiro, para luego terminar en una lucha de poder repleto de hormonas.

Es notable la inyección de presupuesto que ha procurado el éxito de la primera película, así como, la labor del director Chirs Weitz en ésta segunda entrega, ya que, el espectador puede disfrutar de una dirección más fluida. A pesar de ello, el peliculón tiene impregnado ese sentimentalismo de los libros de Stephenie Meyer. Cabe destacar, también, el asombroso trabajo de Alexandre Desplat con la partitura, así como, en la anterior película a Carter Burwell.

La falta de conocimientos sobre el género de terror vampírico de la autora del libro, Stephanie Meyer, es un fallo imperdonable para la película. Puesto que se dedica a sustraer la superficialidad del gancho que proporciona tener a un vampiro en un libro o film. A aquellos a quienes realmente les atraiga el género vampírico sufrirán un rechazo cuál Lestad frente a la luz en Entrevista con el vampiro.

Kindle 2, el mejorado libro electrónico


Laura Gómez Lausín

Como suele ocurrir con los nuevos descubrimientos tecnológicos la primera versión siempre es muy criticada por los usuarios y necesita de numerosos retoques. Lo mismo sucedió con el  primer libro electrónico creado por Amazon, Kindle. Problemas con la poca duración de la batería, tardaba demasiado en refrescar la página, tan solo almacenaba 256 Mb y el precio amilanaba a cualquiera (399 euros). A pesar de ello, se vendieron todas las unidades disponibles de la primera versión de Kindle en poco menos de sus primeras seis horas en la tienda. Pero Amazon lanzó su segunda versión en Estados Unidos a principios de 2009.

 

Un libro electrónico es capaz de almacenar más de mil títulos, y Kindle 2 lo hace  dentro de un dispositivo de nueve milímetros de ancho. Las mejoras de la segunda versión son 2GB de capacidad, un rediseño más atractivo con esquinas redondeadas estilo iPhone, un joystick para su manejo, una pantalla de seis pulgadas similar a la de Kindle 1, al igual, que la resolución de 600×800 píxeles que únicamente percibe una escala de grises, que ha pasado de cuatro a dieciséis.

Otra novedad es que el refresco de cada página ha aumentado su velocidad en un 20%, cosa de la que se aquejaban numerosos usuarios. Además, se puede disfrutar de otra posibilidad exclusiva del nuevo Kindle 2, la opción text to speech (texto a narración). Se trata de una voz robótica que continúa leyendo en voz alta mientras el usuario realiza otras tareas. Sin embargo, se ha producido un retroceso ya que como Amazon aumentó la capacidad a 2GB también decidió retirar la ranura disponible para tarjetas SD.

 

Es importante destacar que la batería es un 25% mayor que la anterior, los creadores calculan que podría funcionar durante dos semanas sin necesidad de recarga si lo único que se hace es leer. Ya que el nuevo dispositivo también permite transferir datos entre Kindles gracias a la red Whispernet 3G de Amazon y sincronizar a dos o más dispositivos.

De momento sólo se puede disfrutar del él en color blanco y por unos 275 euros. Aunque, eso sí, sólo se venderá en Estados Unidos por el momento. Se desconoce la cantidad de unidades que se lanzarán al mercado, sin embargo, se espera que sean más numerosas con respecto a la primera versión. Amazon ha declarado que prepara un lanzamiento internacional pero no se prevé para éste año. Cabe esperar la reacción de la competencia, pero, por el momento,  Amazon se sitúa en cabeza en el mercado de los libros electrónicos.

El entusiasmo por éste nuevo juguete ha sido tal en los Estados Unidos que el escritor Stephen King acudió a la presentación, y además, anunció haber escrito una novela exclusiva para el nuevo Kindle 2 llamada UR.

Ser o no ser periodista especializado


Laura Gómez Lausín, Barcelona

Hoy en día podemos encontrar información de todo tipo con solo apretar un clic, es por ello, que los periodistas actuales deben encontrar formas de hacerse imprescindibles para un medio de comunicación. Sólo pueden hacerlo si ofrecen un plus a lo que se puede encontrar desde las agencias de comunicación y desde internet.

Es en este punto, en el que la figura del periodista especializado toma una importancia notable para los futuros periodistas. Mireia Prats, ENG de TV3 y especialista en tráfico y religión, aconseja profundizar en un tema que nos guste realmente, porque sólo así lograremos implicarnos siempre con algo relacionado con esta temática. Si te planteas buscar que nicho no está indagado y vas a por él quizá no te lleve a buen puerto. Para ser un especialista debes estar al día de lo que surja sobre tu tema, dominar la jerga más básica para tratar con los especialistas y moverte en ese mundo para conocer a las ideales fuentes de información para cada artículo que debas elaborar.

Si ofreces ese plus personal a tu formación básica, tu medio sabrá que cuando haya una noticia de tal tipo serás tú quien la haga mejor. Con el paso del tiempo darás a conocer tus habilidades y gustos y así tu medio sabrá dónde colocarte. En consecuencia, trabajarás en algo que te gusta todavía más y lo harás mucho mejor. Por eso es importante que el tema que elijas sea verdaderamente gustoso pata ti.

En la otra cara de la moneda encontramos a Santiago Fondevila, veterano periodista de La Vanguardia, que ante la recesión económica que vienen sufriendo los medios desde hace ya varios años, considera que especializarse mucho no es adecuado para un periodista porque limita su versatilidad. Me explico. A los medios les interesa tener a un profesional que además de moldear puedan llevar un día a una rueda de prensa sobre el motor, que mañana esté entrevistando a una experta en jardinería y pasado hablando de las nuevas tecnologías. Y, además, en los soportes que el medio se haya propuesto abarcar, véase el papel, internet, la radio, la televisión o una retransmisión audiovisual por internet.

Así pues, está claro que nadie tiene la solución idónea, pero todo parece indicar que si conoces más sobre un tema tienes un plus añadido y si tienes la oportunidad de trabajar en él o de que tu medio confíe en ti para esos asuntos, perfecto, pero no debe ser una exigencia o una limitación en tu trabajo. Es decir, que cuando no puedas ocuparte de tu tema deberás hacer el resto lo mejor que sepas y puedas, sin limitarte ni imponer unas condiciones en tu medio porque debes tener en cuenta que tienes que ser versátil para continuar en la profesión.